segunda parte de la historia del otro dia...


Me quite el uniforme nada más llegar a mi habitación, me quite todo menos la ropa interior. Mientras buscaba las medias por encima de la rodilla lo ate al corsé… Mi tía “la que me salvo” siempre me ayudaba a elegir la ropa, tenía que reconocerlo tenía muy buen gusto todo lo que me compraba era con ella. Era como una madre para mí. Me coloque el mini vestido que me compro como regalo adelantado, me mire al espejo del interior del armario y sonreí a mi reflejo mientras me retiraba me coloque bien un mechón castaño detrás de la oreja mientras miraba mis ojos caramelo-verdosos…suspire… salí de la habitación y mientras pensaba en mis cosas escuche hablar a mi abuelo hablar animadamente sabía que estaba prohibido fisgonear, pero no pude evitarlo, me puse a cuatro patas y corrí un poco la puerta mientras intentaba no hacer ruido.

Las carcajadas cesaron y mi abuelo miro a la puerta y sonrió se levanto abrió la puerta y dijo:

-Syl, Syl pasa hija es malo, muy malo espiar- me sonrió cariñosamente mientras prosiguió su frase-la curiosidad, te pareces tato a mi…- me sentó a su a su lado, cuando me senté, me fije en las dos personas que estaban sentados enfrente nuestro. El que menos llamo mi atención, era el mayor, como mi abuelo, o más quien sabe, sus ojos mostraban años de sabiduría eran como dorados, a parte notaba como me examinaba. Mis ojos se posaron en su acompañante. Era más joven mes o menos de mi edad quizás un poco más grande que yo, tenía el pelo larguito no tanto como yo pero le llegaba por la nuca, su color de pelo me fascinaba un tono azul clarito, pero lo que no podía parar de mirar(a parte de su perfección) sus ojos tenían un precioso tono rojo sangre que parecía echar chispas pero, no de rabia de vivacidad como ganas de vivir y de aventuras, de emociones… me fije que me miro y yo como una tonta me sonroje pero el al decirme.

-Encantado, parece ser que su nieta es según los rumores- me sonrió pícaramente…cara bonita, voz sensual vamos todo perfecto menos su como decirlo delicadamente parecía un creído. A un a sin no me gustaba juzgar a las personas a sin que mire a mi abuelo parecía feliz muy feliz, tenía una sonrisa en los labios era la primera vez que lo veía tranquilo, sin tener una barrera o una mascara en el rostro. Estaba celosa, de los dos hombres, me levante murmurando una disculpa y me dirigí a la puerta la abrí y la cerré, ruidosamente sin preocuparme por nada solo notaba los celos que tenía… me fui al jardín, al árbol donde siempre me escondía y a sin hice.

Hay arriba me comencé a preguntar, ¿por qué mi abuelo nunca había sido a sin conmigo, que le había hecho? ¿¡Yo!? No lo sabía a un a sin me encerré en mi misma con una única compañía la soledad… retenía las lágrimas me prometí a misma que nunca más lloraría pero:

-Llorar no es malo, desahógate, no se lo diré a nadie-… esa voz abrí los ojos y mire hacía abajo…

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